sábado, 9 de noviembre de 2013


FENÓMENO.COM.

La historia del fenómeno.com es muy importante ya que con esta historia uno se puede hacer referencia como ha pasado el tiempo en la tecnología. El sistema de nombres de dominio que de hecho es básicamente el mismo que usamos hoy en día permite que las tablas de relación entre una dirección numérica y el nombre de dominio estén distribuidas y sincronizadas a lo largo de toda la red, cambiando de forma dinámica y automática.
A partir del desarrollo de las tecnologías informáticas y de telecomunicaciones, los mercados financieros se fueron globalizando e intercomunicando, de manera que pasaron a formar un mercado global e interdependiente, operado por redes informáticas en tiempo real. Estas transformaciones generan nuevas reglas de juego que proporcionan el capital necesario para financiar nuevos proyectos empresariales y están en el origen del desarrollo de las empresas de Internet, y de la nueva economía en general.
En cuanto aparecieron los primeros fracasos y dudas, las expectativas pasaron de ser favorables a desfavorables y los capitales huyeron tan rápido como llegaron, provocando el derrumbe. De todas formas muchas personas, ya antes del derrumbe, entendían que la valoración de las empresas del mundo virtual no era sostenible y que tarde o temprano iba ocurrir una «corrección en el mercado», entendiendo que estos valores contenían una importante sobrevaluación de origen especulativo.
Hoy en día las extensiones de dominio prácticamente no tienen ninguna restricción y es sumamente raro que alguien decida “no registrar un .net porque solo debería ser usado para infraestructuras de red”. De hecho, estamos en una época en que a veces registramos lo que sea que esté disponible, lo cual hace aún más evaluable un dominio con extensión .com porque es la más reconocida y la más usada.

Pero los nombres de dominio aún estaban ahí, de hecho todo el internet, independientemente de la existencia o no de la web, funcionaba por medio del sistema DNS y sus extensiones de dominio. La costumbre se mantenía: si eres una compañía eres un .com y a medida que el lado comercial de la web se popularizaba, el uso de este tipo de dominios también. Cada una de estas extensiones se creó para identificar el uso general del dominio en cuestión. Algunas de estas extensiones estaban restringidas (.edu, .mil y .gov) y otras no, pero se confiaba en el uso correcto, es decir, si eres una empresa de ordenadores como Xerox o Apple, no usar el domino .net sino el .com.

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